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Santiago , sus habitantes y costumbres
James Lovelock (Hertfordshire, 1919), pionero en la historia del desarrollo de la conciencia medioambiental en el mundo, es el ganador del Premio Fonseca de comunicación de la ciencia en su edición de 2009. Este premio, convocado al amparo del programa ConCiencia, recayó el año pasado en el también británico Stephen Hawking.
El pensador, intelectual y ambientalista británico confirmó ya a su asistencia al acto de entrega del premio en una fecha aún por confirmar. En esa visita, en la que recibirá los 6.000 euros correspondientes y la escultura de Ramón Conde, pronunciará una conferencia destinada al público en general.
El jurado que por unanimidad ha dedidido el ganador en esta segunda edición estuvo formado por el rector de la USC, Senén Barro; el gerente del Consorcio de Santiago, Xosé Manuel Villanueva; el director de programas del Consorcio de Santiago, Xosé Denis; el director del programa Conciencia, Jorge Mira; el director xeral de I+D+i, Ricardo Capilla; el director de la revista Muy Interesante, José Pardina; el director del Observatorio Astronómico ‘Ramón María Aller’ de la USC, José Ángel Docobo; y el director del Museo Nacional de Ciencia y Tecnología, Ramón Núñez. Todos ellos valoraron de Lovelock su “excepcional condición” de generador de conciencia crítica.
Amplia trayectoria científica
Lovelock es el autor de la conocida ‘Teoría de Gaia’ que postula que la Tierra es como un superorganismo que se autorregula. El nombre de Gaia, diosa griega de la Tierra, le fue sugerido a finales de los años 50 por su amigo William Golding, Premio Nobel de Literatura en 1983.
Lovelock acredita una amplia, rica y variada trayectoria científica, que a veces queda oculta por su significación de líder ideológico y emblema del movimiento medioambiental. Químico de formación, se doctoró en Medicina y entre los años 40 y 50 desarrolló su investigación en centros pioneros en los EE.UU. culminados en la Universidad de Harvard. Estudió sobre todo el daño que se producía en células vivas en el proceso de criogenización y posterior descongelación, logrando con éxito mecanismos para permitir esa recuperación.
Esa formación tan miscelánea lo llevó a una naciente NASA en 1961. Allí creó y desarrolló muchos de los instrumentos empleados en el programa de investigación de otros planetas, con especial énfasis en Marte. Precisamente en la tarea de averiguar métodos de detección de vida en Marte fue cómo se le ocurrió la hipótesis de Gaia.
Su enorme popularidad oculta también su faceta como inventor (muy activa en la sonda Viking, la primera enviada por la NASA a Marte), en la que destaca sobre todo con la invención del Detector de Captura de Electrones, que inventó en 1957 y es clave en cromatografía de gases para detectar trazas de componentes químicos en su seno, la unos niveles indetectables por otras técnicas.
Ese umbral de detección fue clave en varios hallazgos fundamentales de la investigación medioambiental, como el descubrimiento de la ubicuidad de residuos de pesticidas en el planeta y, sobre todo, el descubrimiento de CFC en la atmósfera, que él mismo hizo en los años 60 sobre Irlanda y a principios de los años 70 en la Antártida. Después de escuchar una ponencia de Lovelock acerca de los resultados, los norteamericanos Frank Rowland y Mario Molina continuaron el trabajo y descubrieron el grave peligro que el CFC entrañaba para la capa de ozono (el escudo del planeta frente a la radiación ultravioleta), trabajo por el que les fue concedido el Premio Nobel de Química en 1995. La posterior confirmación del agujero de ozono en los Polos llevó a los gobiernos del mundo a prohibir el uso del CFC, en la que es una de las principales iniciativas medioambientais tomadas la escala mundial.
Por todas estas aportaciones ha recibido múltiples galardones, en campos que van desde la pura creación técnica hasta la climatología.
Líder ideológico
Su posición de liderazgo científico, sobre todo en la ciencia medioambiental, fue acompañada por un liderazgo pionero en la creación de opinión pública, con unos efectos incalculables. Ese rol lo reforzó a partir de finales de los años setenta iniciando una labor divulgadora más directa con la publicación de libros clave en el ideario verde. Sobre todo destaca Gaia: una joven mirada a la vida sobre la Tierra, publicado en 1979, al que le seguirían otros muchos, todos con una profunda huella y récord de ventas.
Premio Fonseca
El Premio Fonseca, convocado por el Consorcio de Santiago y la Universidad compostelana, lleva el nombre de uno de los fundadores de la USC, figura de capital importancia en la conformación de Santiago como lugar de gran riqueza intelectual y científica y como foro de creatividad.
Las personas candidatas deben ser acreedoras de una destacada trayectoria en el campo de la divulgación científica hacia el público en general, bien con la utilización eficaz de las posibilidades que ofrecen los medios de comunicación o bien a través de métodos o medios innovadores. También podrán ser objeto de reconocimiento aquellos que con su actividad supongan un referente público que estimule el interés general por el conocimiento y/o el desarrollo tecnológico en algún ámbito del saber.

El aterrizaje de nobeles en la capital de Galicia comienza esta misma semana. El programa ConCiencia , una iniciativa de divulgación científica organizada por la Universidad de Santiago y el Consorcio de la ciudad, traerá en su cuarta edición a Compostela a cuatro galardonados con este premio, aunque uno de ellos llegará en el segundo semestre del año, por lo que al no estar totalmente cerrada su participación en el programa, todavía no se dio a conocer su nombre.
El que sí está confirmado es Jean-Marie Lehn, Nobel de Química en 1987 junto con los profesores Pedersen y Cram, reconocido por la academia sueca por su desarrollo y uso de moléculas con interacciones específicas de estructura de alta selectividad. Sobre las bases de sus teorías se creó y desarrolló una nueva rama de la química, la química supramolecular.
Lehn impartirá unha conferencia en el Hostal dos Reis Católicos este jueves a las 20 horas. Le seguirá el físico James Watson Cronin, que hablará el lunes 1 de junio en el Centro Galego de Arte Contemporáneo sobre Algunas viñetas en la historia de la investigación en rayos cósmicos .
Cronin realizó numerosos experimentos para estudiar la simetría entre materia y antimateria, muy en boga en la actualidad debido a la novela, llevada posteriormente al cine, Ángeles y Demonio , de Dan Brown.
Y finalmente el 15 de junio estará en la capital gallega Roger David Kornberg, Nobel de Química en 2006 por sus investigaciones sobre células y la información genética almacenada en el ADN, que impartirá una conferencia en el Teatro Principal. Kornberg forma parte además de una élite exclusiva de familias de Nobel, ya que su padre, Arthur Kornberg, discípulo de Severo Ochoa, logró este galardón en Medicina en 1959 junto con el científico español. Jorge Mira, organizador del programa ConCiencia , no dio a conocer el nombre del último de los nobeles, aunque adelantó que no será ni de la categoría de física ni de química, y mediáticamente más conocido que los otros tres.
Quince nobeles
A lo largo de las cuatro ediciones han pasado ya por este programa quince premios nobel o similares -en ciencias como Matemáticas no se concede el Nobel, sino el Abel, y en Informática el Turing-, entre los que se incluye John Nash, el protagonista de Una mente maravillosa , Torsten Wiesel, Peter Lax o Frances Elizabeth Allen, que además fue la única mujer en participar en esta iniciativa de divulgación científica.
El rector de la USC, destacó de esta iniciativa que no se trata de un programa para que los nobeles vengan «a ver e ser vistos», sino para que vivan la universidad y realicen divulgación, algo que es más complicado «canto máis nivel ten o científico», apuntó. Barro instó también a que no se piense que es ya algo ordinario el traer premios Nobel a Santiago, pese a que ya han venido varios, «xa que é algo de excepción».
Finalmente, el alcalde compostelano, Sánchez Bugallo, recordó la importancia de esta iniciativa para poner en valor no solo la universidad sino toda la ciudad, ya que además las conferencias van cambiando de ubicación y se reparten por distintas sedes compostelanas.
Fuente: La Voz de Galicia.
Tags: ConCiencia, Nobel, premio, USC

Alfredo, el hombre que a principios del siglo XX abrió O’42, sigue estando a diario por su taberna. Una fotografía de los años 70 recuerda al fundador de esta tasca situada, como no, en el número 42 de la rúa do Franco. Sin embargo, los propietarios ya no son los mismos. En junio del 2005, la familia Ribas tomó el relevo de los anteriores dueños, que a su vez heredaron el local de Alfredo. Ellos regresaron de Argentina en el 2001, y durante ese tiempo regentaron la parrillada O Piorno en Milladoiro.
Toda la familia arrima el hombro para llevar adelante el negocio. «La familia es lo único que no te deja tirado», explica José hijo, que también afirma que, paradójicamente, en esta época de crisis le está resultando difícil encontrar empleados. La historia de esta familia es la de tantas otras gallegas. En los años 30, la madre de José Ribas padre emigró a Argentina con tan solo 12 años. El padre tenía 21. Allí hicieron vida, y las siguientes generaciones se volvieron para contemplar la tierra que vio nacer a sus ancestros, a pesar de que muchas veces echan de menos el Río de la Plata. Ahora, José Ribas y sus hijos José, Mariano y Soledad se dedican a intentar conservar una de las pocas tascas típicas de la edad dorada del Franco. De hecho, cuando se hicieron con el establecimiento, no quisieron tocar nada. «Lo único que ha cambiado es el cierre de la terraza, pero eso ya lo hicieron los anteriores dueños porque si no tienes un espacio que no se puede utilizar durante nueve meses al año», explica José hijo. Hasta han conservado al cocinero, que lleva 14 años deleitando con su maestría a compostelanos y turistas. Porque el afán de la familia Ribas por conservar el espíritu que Alfredo le imprimió a O’42 les ha llevado a heredar también a la clientela de toda la vida. Hasta hay quien regresa después de haber dejado la ciudad hace años. «Hay médicos que estudiaron en Santiago que vuelven con sus hijos para enseñarles la taberna en la que tomaban tazas», cuenta José.
«También vienen muchos turistas». Y el boca a boca funciona, porque «aunque digan que los turistas no vuelven sí lo hacen» y muchas veces se traen amistades deseosas de probar los platos típicos. «Piden mucho pulpo, merluza y sobre todo ternera gallega», explica José.
Pero en O’42 lo que triunfó desde su apertura es el vino. «Servimos denominaciones de origen gallegas, pero también hay que adaptarse a lo que ofrece el mercado así que tenemos también riojas y de la denominación Ribera del Duero». Todo eso, acompañado por unas tapas. Ya se sabe. Algunas tradiciones nunca desaparecen, aunque cambien los dueños.
Fuente: La Voz de Galicia.
Tags: bar, O’42, restaruante, tapas. Franco, vinos
En las periferias urbanas de Carballo y Coristanco viven más de un millar de vecinos en situación de marginación social, impuesta o buscada. Bajo la calificación, casi siempre peyorativa de moinantes, se encuentran personas con rasgos identitarios propios, espacios de asentamiento segregados y muchos problemas de integración en el conjunto de la comunidad.
Benedicto XVI rezó hoy por la paz en Nazaret cogido de la mano de un rabino y de la de un imán de Galilea, mientras otro rabino entonaba el «Salam, Shalom», paz en árabe y en hebreo. El rezo común lo hicieron en la ciudad de la Virgen María, donde el Papa mantuvo un encuentro con representantes cristianos, musulmanes, judíos, drusos y de otras religiones.